jueves, 4 de abril de 2013

Dificultades de Aprendizaje V

Tema 5. Deficiencia sensorial-visual.

La ceguera es una deficiencia sensorial que se caracteriza porque las personas que  la padecen tienen total o seriamente dañado el sistema visual de recogida de información. Por tanto se considera ciego al que tiene perdida totalmente la capacidad visual como el que tiene una dificultad lo suficientemente severa, que según la ONCE son todos aquellos que tienen menos de un décimo de visión en los dos ojos, de forma irreversible y/o inmejorable.

Sentidos potenciados:

Los niños ciegos deben potenciar el resto de sus sentidos, sobre todo el tacto y el oído. No es que ellos tengan más desarrollados los otros sentidos, es que han aprendido a darle un mayor uso.

→ El tacto por sus mismas características, dado que es el más usado, permite el conocimiento de los objetos próximos con bastante precisión.

→ El sentido del oído sirve tanto para la comunicación verbal como de función de telerreceptor para situarse en el espacio.

→ El olfato tiene la función de reconocer a las personas o el ambiente por el olor.

→ El sistema propioceptivo da información sobre la situación de su cuerpo en el espacio, para poder orientarse y conocer el movimiento a través de la posición y movimientos del músculo que informan al cerebro de los giros y movimientos de su cuerpo.

Apariencia de los ojos en personas ciegas:

→ Bizqueo hacia dentro o hacia fuera en cualquier momento, especialmente al estar cansado.

→ Ojos o párpados enrojecidos.

→ Ojos acuosos.

→ Párpados hundidos.

→ Orzuelos frecuentes.

→ Pupilas nubladas o muy abiertas.

→ Ojos en movimiento constante.

→ Párpados caídos.

→ Asimetría visual.

→ Exceso de parpadeo.

→ Inclinación lateral de cabeza.

→ Fotofobia, es decir, deslumbramiento en interiores y/o exteriores.

→ Movimientos involuntarios y rítmicos de los ojos.

Desarrollo psicológico de niños ciegos:

El desarrollo psicológico es posible sin el sentido de la visión, al llegar a la adolescencia su funcionamiento es muy similar al de una persona vidente. No es que ellos tengan más desarrollados los otros sentidos, es que han aprendido a darle un mayor uso.

La primera infancia de un niño vidente:

Intercambios visuales e interacciones comunicativas: entre 1 y 5 meses está enfocado a la interacción social  Turnos de mirada para entender o establecer el turno conversacional.

Los niños prestan atención a estímulos visuales que coinciden con los que tienen rostro humano (pareidolia). Los adultos sienten atracción por los rostros de los bebés.

La primera infancia de un niño ciego:

Muestra relajación de la cara, por lo que suelen hacer gestos de sonrisa. Si es reforzado por el adulto, a las cuatro semanas se convierte en una sonrisa social, y comenzarán a responder con una sonrisa a las voces de sus padres y al contacto corporal con ellos.

Si tienen una buena expectativas sobre las posibilidades de desarrollo de sus hijos, tienen turnos conversacionales similares a los niños videntes (se intercambian sonidos, ritmos, contacto corporal, movimientos). Los padres tienen suficientes vías de comunicación con los bebés ciegos, siempre y cuando sepan descifrarlos. Por lo tanto, es importante que los padres aprendan a interpretar las señales que emiten sus hijos para comunicarse con ellos correctamente.

● Formación del vínculo de apego:

Si se establece esta comunicación de la que hablábamos anteriormente, llamada sincronía, el apego se va formando. Al tercer mes el vidente sonríe ante el rostro humano, en cambio, el niño ciego va a sonreír ante la voz de los padres y de las personas conocidas. Tocaran y palparan las caras de todos desde el primer mes, y a partir de los cinco meses sólo las de las personas conocidas. Si nota que es un rostro desconocido o una voz extraña, rechazará el contacto, igual que haría un niño vidente entre los siete y ocho meses al reaccionar con miedo ante desconocidos.

● Desarrollo de esquemas sensoriomotoras:

Entre los 5 y 6 meses

La única posibilidad de saber que un objeto existe es haberlo tocado o que emita un sonido.

La coordinación audio-manual es más tardía que la viso-manual, produciéndose al final del primer año de vida.

El concepto de la permanencia [1] del objeto es difícil de comprender para el niño ciego. Debe construirse esta noción con los objetos táctiles, y se comenzará a desarrollar cuando empiece a buscar con las manos los objetos escondidos. Pero sólo buscará aquellos objetos con los que ha tenido experiencia táctil suficiente. A los dos años ya alcanzará objetos sonoros desconocidos, completando su desarrollo de la permanencia del objeto.

● Proto-conversaciones:

Existe una triangulación al insertar el bebé objetos en la comunicación con los adultos. El niño inicia conversaciones no verbales, o proto-conversaciones, en relación a objetos, estableciendo mecanismos de atención compartidos[2]. El niño vidente señala el objeto, mirando al adulto, haciendo que ambos miren al mismo objeto. El gesto de señalar el visual. En cambio, los niños ciegos utilizan vocalizaciones con ellos sobre el que objeto que están tocando.

● Desarrollo postural y motor:

— En el niño ciego estimulado no existen problemas en el desarrollo del control postural.
— No presentará la conducta de levantarse con los brazos estirados cuando estén bocabajo.
— Existirá un retraso en la movilidad autoindicada (incorporarse hasta quedarse de pié, caminar sin ayuda, etcétera).
— Por el escaso conocimiento del espacio y de los objetos que hacen la motivación y seguridad sean menores que en los niños videntes.
— No debemos estimular de forma artificial el gateo, ya que es con las manos con las que se orienta en el espacio, y gateando pierde dicha función.

Periodo escolar de un niño ciego:

● Desarrollo del lenguaje en niños ciegos de entre 0 y 3 años.

— Similitudes con los niños videntes:
El desarrollo fonológico se considera normal.
No hay diferencia cuantitativa en la adquisición de vocabulario.
No hay retraso en la emisión de la primera palabra.
— Diferencias con los niños videntes:
Las primeras palabras hacen alusión a objetos domésticos, al alcance fácil del niño.
Tienen problema para la formación de categorías de cosas difícilmente accesibles para ellos.

● Desarrollo del lenguaje y del juego en niños ciegos de entre 3 y 6 años.

— El desarrollo de sintáctico es igual que el de un niño vidente.
— Diferencias con los niños videntes: (1) Hay diferencias desde el punto de vista pragmático. Utilizan mayor número de imitación, repetición y rutinas a la hora de hablar, pero esto no es un lenguaje ecolálico[3], egocéntrico o no funcional. En ausencia de la visión, los niños ciegos utilizan estas imitaciones y repeticiones diferidas de carácter verbal convirtiéndolas en juegos simbólicos de ideas. (2) En los niños ciegos existen problemas en el uso de los pronombres (yo, tú, mi, ti...) que reflejan la importancia de la visión para comprender los cambios de roles que se producen en la conversación.

La etapa escolar de un niño ciego (6-12 años):

— Acceden a la mayor parte de la información por tacto.
— Las tareas de clasificación, conversión o seriación verbal igual que el niño vidente.
— Les resulta más difícil realizar tareas de contenido figurativo (imágenes mentales) y espaciales que las basadas en lógica verbal.
— Los conceptos figurativos y espaciales sufren un retraso entre 3 y 7 años.
Muchos niños ciegos presentan retrasos escolares, aunque tienen optimas capacidades cognitivas (problemas al acceso de información). La escuela tiene que cubrir sus necesidades educativas especiales,
— Orientación
— Movilidad
— Acceso a todos los conocimientos
Es importante el desarrollo afectivo y social en esta etapa para evitar problemas posteriores. Es preciso fomentar la interacción con sus iguales.

Adolescencia de un niño ciego (11-15 años):

Al llegar a la adolescencia estas diferencias se anulan gracias al lenguaje y al razonamiento complejo que de éste se deriva, el lenguaje y pensamiento hipotético deductivo hacen que se superen los problemas figurativos. No existe pues, diferencias en cuanto a la adquisición de información formal.

Sin embargo puede ser una etapa especialmente complicada en cuanto al desarrollo afectivo y social. La integración en contextos anteriores (familiares, escuela y amigos) previenen la aparición de estos problemas.

_________________________________

Referencias:

[1] Permanencia del objeto: tener conciencia de que el objeto sigue existiendo aunque no pueda verlo. 
[2] Atención compartida: la habilidad para compartir atención con otra persona mientras ambos están prestando atención al mismo objeto o realizando una actividad. 
[3] Ecolálico: crear conceptos dotándolos de significado adquirido por la experiencia repetida, no por razonamiento, aprendiendo el lenguaje por asociación una serie de palabras a una situación y utilizándolas cada vez que se da esa misma situación.

martes, 2 de abril de 2013

Dificultades de Aprendizaje IV

Tema 4. Parálisis cerebral y otras alteraciones motrices.

La parálisis cerebral es la secuela de una afectación encefálica que se caracteriza por un trastorno persistente, pero no invariable del tono de la postura y del movimiento, que aparece en la primera infancia. No sólo es consecuencia de la lesión del encéfalo sino también se debe a la influencia de esta lesión en la maduración neurológica.

Estos trastornos tendrán en común la pérdida del control motor, pero se van a distinguir en que la perturbación motora puede ser discreta (tipo discreta) a casos en que no podrá realizar ningún movimiento voluntario. La segunda diferencia va a ser a nivel cognitivo, desde niños que presentan una inteligencia normal o superior, a un retraso mental grave. La tercera diferencia es que, en algunos casos, se puede presentar afectación sensorial, como ceguera o sordera.

Otras alteraciones o discapacidades motrices, desde nuestro enfoque intrusivo, es denominada como diversidad funcional. Será conceptualizada como la diferencia en el funcionamiento de una persona al realizar las tareas habituales (desplazarse, leer, agarrar, comunicarse o relacionarse) respeto a la mayoría de la población.

 El alumno con lesiones cerebrales: parálisis cerebral, casos de traumatismo (accidentes), tumores, etcétera.
 Secuelas de espina bífida.
 Otros casos de origen espinal (la poliomielitis, lesiones medulares degenerativas, etcétera) o traumatismo medular.
 Origen muscular: la distrofia muscular progresiva.
 Origen óseo-articulatorio: malformaciones congénitas (cifosis, escoliosis, lordosis), reumatismo infantil, dificultades vistrosicas (niños de cristal u osteogénesis imperfecta), dificultades microbianas (virus que afecta a los huesos, como la tuberculosis).

Clasificación:

● Parálisis y parálisis cerebral por su topografía corporal:
— Paraplejia. Afectación grave de las dos piernas.
— Tetraplejia. Afectación grave en miembros superiores e inferiores.
— Monoplejia. Afectación de una extremidad.
— Hemiplejia. Afectación de la mitad ipsolateral del cuerpo (hemicuerpo).

● Parálisis cerebral por su efecto funcional:
— Espasticidad (incremento de tono muscular)
◊ Lesión localizada en el haz piramidal.
◊ Incremento marcado del tono muscular.
◊ En reposo o por defecto de la emoción.
— Atetosis
◊ Lesión localizada en el haz extrapiramidal.
◊ Dificultad en el control de movimientos voluntarios.
◊ Dificultad en el control de los músculos de las extremidades, la cabeza y la cara, así como los músculos implicados en la fonación, respiración, deglución, etcétera.
◊ Falta de coordinación.
— Ataxia
◊ Afectación del cerebro.
◊ Afecta al equilibrio y la precisión de los movimientos (fuerza, distancia y dirección).
◊ Se suele dar asociada a la atetosis.
— Rigidez.
— Temblores constantes o solamente en la ejecución de movimientos voluntarios.

Desarrollo de los niños con parálisis cerebral:

● Alteraciones en el desarrollo motor.
— Consecuencias directas de la lesión
La adquisición de las habilidades que tienen un componente motor (andar, manipular, escribir, hablar, etcétera) puede ser
◊ Adquisición tardía,
◊ Adquisición anómala,
◊ No adquirirse.

● Alteraciones en el desarrollo cognitivo
— Anomalías o retrasos provocados por el déficit motor al limitarle de experiencias sensoriomotoras por su restricción en la movilidad.

●  Interferencia en el habla y el lenguaje, así como en el aprendizaje de lectura escrita, numeración y geometría.

● Adquisición alterada de funciones como lateralidad, conocimiento corporal, estructural espacial, etcétera.

● Porcentaje de retraso mental en niños con parálisis cerebral más elevado que entre la población no afectada.
● Presencia de deficiencias sensoriales que puede provocar discapacidad intelectual si no es tratado a tiempo.

● La parálisis puede afectar a su sentido de autoeficiencia, y por lo tanto, a su disposición para aprender.

Interacción social de los niños con parálisis cerebral:

La parálisis cerebral determina una interacción alterada porque el niño no puede controlar muchos gestos a los que el entorno asigna valores comunicativos (como una sonrisa o un guiño). Esto hace que no pueda provocar los cambios que desea sobre la conducta de los demás: llamar la atención, manifestar emociones, responder emocionalmente, etcétera.

Por eso pueden llegar a sufrir fanta de expectativa de autoeficacia o indefensión aprendida [1]: La persona con parálisis cerebral deja actuar porque ha llegado a convencerse a sí mismo que su esfuerzo no tendrá efectos sobre su ambiente.

Las personas que le rodean pueden haber aprendido que los esfuerzos para interactuar son inútiles ante el aislamiento que las personas con parálisis cerebral se generan, haciendo que ya no busquen relacionarse con él/ella.

Para tratar esto es necesario que la persona con parálisis cerebral descubra las posibilidades o interacciones que posee, y que el entorno facilite el despliegue de estas respuestas, evitando siempre la sobreprotección.

Educación en un alumno con parálisis cerebral:

Las necesidades educativas que puedan necesitar son muy variadas. Su educación es una labor de equipo: maestros, fisoterapeuta, logopeda, psicólogo. Los centros ordinarios son adecuados si da respuesta a sus necesidades. La vida de estos niños debe ser adaptada para que pueda llevar una vida social correcta sin exceso de tratamientos.

Logopedia para niños con parálisis cerebral:

● Relajación global, inhibición de reflejos, control de posiciones y movimientos.

● Tratamiento de los trastornos de los órganos de la alimentación: control de la deglución, de tragar saliva y masticación.

● Tratamiento de los trastornos motores del habla: control de la respiración y la voz, movimientos bucoarticulatorios y producción de fonemas.

● Desarrollo de la expresión y comprensión del lenguaje: vocabulario, morfosintaxis y habilidades pragmáticas (interacción, conversación, etcétera).

Sistemas aumentativos y alternativos para comunicación y acceso al currículo en niños con parálisis cerebral:

Son aquellos recursos naturales y desarrollados con fines educativos y terapéuticos que implican mecanismos de expresión distintos a la palabra articulada. La expresión se realiza por un sistema asistido o "con ayuda", a través de soporte técnico o prótesis.

● Voz sintetizada.

● Gestos o signos manuales.

● Sistemas basados en técnicas representativas: coche, muñeco.
Ideográfica


● Sistema basado en dibujos (pictogramas):
El SPC, el más utilizado.

ARASAAC, sistema generador de pictogramas.

● Sistemas que combinan los signos pictográficos e ideográficos y arbitrarios, permitiendo creación de signos más complejos:
Sistema Bliss.

● Sistema ortográfico tradicional con letras, silabas y palabras.

● Lenguaje codificado: Braille, código morse, lenguaje de signos.

Fisioterapia y habilitación de la postura, manipulación y desplazamiento:

● La intervención fisioterapéutica debía hacerse extensible a todas las actividades funcionales → Fisioterapeuta en constante comunicación con el equipo psicopedagógico y la familia.

● Supresión de las barreras de transporte y arquitectónicas → Adaptación del espacio y el mobiliario: rampas, barandillas, cuartos de baños.

● Ayudas técnicas para el desplazamiento: patinete, andadores, coches, etcétera,

● Control postural: mesa, silla, correcta sedentación.

● Manipulación: adaptación de juguetes y materiales escolares.

Intervención en niños con parálisis cerebral:

Medidas de atención a la diversidad:
→ Atención temprana.
→ Educación intensiva: organizada, especializada y altamente estructurada.
→ Partir de los intereses y puntos fuertes.
→ Se deben realizar todas las adaptaciones.
→ La ratio[2] entre alumno/profesorado debe ser lo más baja posible, para permitir que el niño reciba la atención individualizada necesaria y suficiente.
→ Fomentar la participación de la familia.
→ Evaluación del plan de acción y del progreso del niño o niña, si no hay mejora en un período de tres meses debe interpretarse como necesidad de mejora de la intervención.





Referencias:
[1] Indefensión aprendida: condición en el que se aprende a comportarse pasivamente a pesar de que existen oportunidades, evitando así las circunstancias desagradables
[2] Ratio: Relación o proporción que se establece entre dos cantidades o medidas: "la ratio profesor/ alumnos en ese colegio es de uno a veinte". 

miércoles, 27 de marzo de 2013

Dificultades de Aprendizaje III

Tema 3. Autismo y Trastornos Generalizados del Desarrollo.


Los trastornos generalizados del desarrollo (TGD) se caracterizan por una perturbación grave y generalizada de varias áreas del desarrollo:

→ Habilidades para la interacción social.
→ Habilidades para la comunicación (expresión y comunicación del lenguaje).
→ Falta de flexibilidad mental.
→ Presencia de comportamientos, intereses y actividades estereotipadas.

Estas alteraciones son impropias del nivel de desarrollo o la edad mental del sujeto. Los trastornos generalizados del desarrollo suelen ponerse en manifiesto durante una edad muy temprana (antes de los tres años), y acostumbran a asociarse algún grado de retraso mental, pero a diferencia

Dentro del TGD encontramos:

● Trastorno de Autismo
● Trastorno de Asperger
● Trastorno desintegrativo infantil
● Trastorno de Rett
● Trastorno de Tourette
● Otros trastornos del espectro autista:
→ Baja o escasa inteligencia social y/o emocional
→ Bajo nivel comunicativo
→ Mayor-menor afectación
→ Variaciones del desarrollo evolutivo
→ Las alteraciones de conducta

Actualmente está ampliamente aceptado que los trastornos incluidos dentro los trastornos generalizados del desarrollo son neuropsuiátricos, que, presentando una amplia variedad de expresiones clínicas, son el resultado de disfunciones multifactoriales del sistema nervioso central. Este amplio espectro de manifestaciones clínicas, con causas orgánicas diferentes, se caracteriza por la afección nuclear de determinadas funciones fisiológicas y neuro-spciológicas.

Se considera un trastorno poco frecuente y con una prevalencia de 2 por 10.000, cuando se utilizan criterios estrictos y que se eleva a 2-5 casos entre 10.000 cuando se utilizan criterios del DSM-IV. La población masculina en comparación a la femenina está sobre-presentada en una proporción de 4 de 1. Pero cuando es una niña la afecta el trastorno es más severo. No hay diferencias de distribución por clases socioeconómicas ni geográficas.

Trastorno de Autismo:

El autismo es un trastorno biológico complejo del desarrollo que en general dura toda la vida. El  autismo es el resultado de un déficit cognitivo básico que está asociado con funciones de la comunicación.

Se caracteriza por la presencia de un desarrollo muy anormal o deficiente de la interacción y comunicación sociales. Puede observarse una notable afectación de los comportamientos no verbales (contacto ocular, expresión facial, posturas y gestos corporales). También se muestra desinterés para establecer relaciones con otros niños de su edad o se carece de la comprensión necesaria para cumplir con las convenciones sociales.

Los niños autistas parecen tener dificultad para extraer el significado de las situaciones y los sucesos, especialmente las de tipo social, y en representar esta información de una manera útil para referencias en el futuro.

Es autista aquella persona para la cual las otras personas resultan opacas e impredecibles; aquella persona que vive como ausente (mentalmente ausente) a las personas; se siente incompetente para predecir, regular y controlar su conducta por medio de la comunicación.

Es un trastorno del desarrollo que se manifiesta en el área de la conducta y la comunicación.

Criterios de diagnostico del Trastorno Autista:

A. Existe un total de seis (o más) ítems de tipo 1, 2 y 3, con por lo menos dos de tipo 1, y uno de tipo 2 y de tipo 3:

1. Alteración cualitativa de la interacción social, manifestada al menos por dos de las siguientes características:
● Importante alteración del uso de múltiples comportamientos no verbales, como son contacto ocular, expresión facial, posturas corporales y gestos reguladores de la interacción social.
● Incapacidad para desarrollar relaciones con compañeros adecuados al nivel de desarrollo.
● Ausencia de la tendencia espontánea para compartir con otras personas disfrutes, intereses y objetivos (p. ej., no mostrar, traer o señalar objetos de interés).
● Falta de reciprocidad social o emocional.

2. Alteración cualitativa de la comunicación manifestada al menos por dos de las siguientes características:
● Retraso o ausencia total del desarrollo del lenguaje oral (no acompañado de intentos para compensarlo mediante modos alternativos de comunicación, tales como gestos o mímica).
● En sujetos con un habla adecuada, alteración importante de la capacidad para iniciar o mantener una conversación con otros.
● Utilización estereotipada y repetitiva del lenguaje o lenguaje idiosincrásico.
● Ausencia de juego realista espontáneo, variado, o de juego imitativo social propio del nivel de desarrollo.

3. Patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidas, repetitivas y estereotipadas, manifestados por lo menos mediante una de las siguientes características:
● Preocupación absorbente por uno o más patrones estereotipados y restrictivos de interés que resulta anormal, sea en su intensidad, sea en su objetivo.
● Adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos, no funcionales.
● Manierismos motores estereotipados y repetitivos (p. ej., sacudir o girar las manos o dedos, o movimientos complejos de todo el cuerpo).
● Preocupación persistente por partes de objetos.

B. Retraso o funcionamiento anormal en por lo menos una de las siguientes áreas, que aparece antes de los 3 años de edad: 1 interacción social, 2 lenguaje utilizado en la comunicación social o 3 juego simbólico o imaginativo.

C. El trastorno no se explica mejor por la presencia de un trastorno de Rett o de un trastorno desintegrativo infantil.

Características principales del niño autista:

Alteraciones de la conducta social. El fracaso en el desarrollo de vínculos sociales normales es uno de los más profundos trastornos que muestran los niños autistas. No se producen las conductas de vinculación, los padres los perciben rígidos o muy flácidos en sus brazos, no establecen contacto ocular, prefieren estar solos y rara vez solicitan ayuda o consuelo en los demás. Evitan la interacción social, y si lo hacen es de forma anómala, estereotipada, carente de estimulación o buscando autoestimulación. Las pocas relaciones que establecen carecen de componente afectivo modulado.

Perturbación en la comunicación. Para muchos autores el déficit de comunicación es el aspecto central de los niños autistas. Aproximadamente la mitad de los casos no desarrollan nunca un lenguaje comunicativo, y aquellos que lo hacen muestran anomalías. Hay ecolalias frecuentemente, hay inversión y/o omisión de los pronombres, fallos semánticos y sintácticos, y carencia o anomalías en la entonación y cadencia del habla. En definitiva, el lenguaje no tiene una función comunicativa y raramente adquieren habilidades de conversación.

Retraso cognitivo. El 60% de los autistas tienen un CI menor de 50, un 20% entre 50 y 70 y sólo un 20% tienen un CI superior a 70. Una de las principales dificultades que tienen se refiere a no aprovechar sus experiencias y utilizar las anteriores para comprender la situación actual y prever futuras experiencias. Puntúan mejor en escalas visuoespaciales, de memoria inmediata y pruebas manipulativas y muestran déficits en el pensamiento abstracto y en las secuencias de integración y procesamiento de la relación, que sugieren un deterioro de las funciones relacionadas con el lenguaje. Los niños con CI más bajo tienen más riesgo de presentar crisis epilépticas durante la adolescencia. Los que tienen CI más alto pueden presentar habilidades inusuales en alguna área: dibujo, aritmética, cálculo o música, y en ocasiones una temprana habilidad para la lectura (hiperlexia), memorización o recitación pero sin comprensión del texto.

Pequeñas anomalías motoras. El niño autista consigue los logros motrices principales casi a la misma edad que el niño normal, aunque puede existir un ligero retraso. Sin embargo, determinados aspectos de la conducta motriz son anormales, tienden a repetir un determinado movimiento una y otra vez. Algunos permanecen durante horas balanceándose o poniendo en posiciones extrañas los dedos de las manos, o fascinados ante estímulos del medio aparentemente nimios.

Conductas ritualizadas. Desde muy pronto, el niño puede manifestar una gran resistencia a los cambios ambientales o la las modificaciones (por leves que sean) de sus rutinas habituales   reaccionando a ellas con rabietas intensas y oponiéndose con terco negativismo a cualquier clase de cambio. Tienen necesidad de mantener "una invariabilidad en el entorno" y se resisten a los cambios. El juego es ritualizado y carente de imaginación. Frecuentemente, parecen quedar fascinados por los diseños regulares de los objetos. Coleccionaran  y ordenaran los objetos que encuentren de manera extremadamente sistemática y repetitiva. Pueden mostrar un inusual interés por algunos objetos que coleccionan de forma obsesiva, sufriendo crisis de angustia si se pierden o se les retira. Parecen ser incapaces de planificar y organizar sus conductas.

Percepción irregular. Pueden ser extremadamente sensibles a estímulos auditivos o táctiles. En otras ocasiones, parecen ser sordos ante ruidos extensos pero se extasían cuando cruje un papel de caramelo o suena una cierta melodía, o bien, se producen sonidos junto al oído. Por otro lado, parecen no ser conscientes de sucesos que resultarían bastantes aterradores para un niño normal. Ésta  atención selectiva que presta el niño autista a su ambiente ha sido confirmada experimentalmente. El niño parece estar "solo" aún cuando le rodeen otras personas, desconcertando al observador  éstas alteraciones ya que presenta una apariencia sana y normal, así como una frecuentemente expresión inteligente y pensativa.

Conductas de utoestimulación. Comportamiento tipificado que no parece servir para ninguna otra función que la gratificación sensorial como balanceos, mover el pié, retorcerse el cabello, giros, frotamientos de manos, etc. También sería utilizar objetos para suministrar entradas sensoriales como retorcer una cuerda entre los dedos, hacer girar objetos, hacer botar algo o producir sonido con él. Estas conductas autoestimulatorias ocurren en situaciones aburridas o estresantes.  La diferencia es que en el niño autismo son tan intensas que interfieren en la atención y se alimentan de sí mismas, aislándolo más en su propio mundo y dificultando el aprendizaje.

Conductas de autolisis. Menos comunes, en ocasiones, aparecen autoagresiones como morderse, golpearse la cabeza, arrancarse el cabello o golpeándose contra los muebles o el suelo con las manos o los puños, sobre todo cuando está más excitado o frustrados.

Alteraciones del humor. Son habituales las repuestas afectivas inestables o inadecuadas, con afecto aplanado, tendencia progresiva a evitar o ignorar a las personas, cambios bruscos de humor, rabietas, agresividad descontrolada, sensación de miedo intento y anormal ante objetos cotidianos y/o a  personas y lugares extraños, conductas de pánico sin causa aparente,  o ausencia total de temor ante situaciones potencialmente peligrosas.

Falta de conductas de autocuidado: Son encopresis (defecación involuntaria) y enuresis (micciones incontroladas), alteraciones importantes del sueño y la alimentación e incapacidad de adquirir habilidades de cuidado de la salud y la modificación de conductas hacia estilos de vida saludables.

Anomalías físicas. Entre los 2 y 7 años pueden presentar un retraso de crecimiento. Frecuentemente tienen problemas de lateralidad y son ambidextros hasta edades avanzadas. Son propensos a infecciones respiratorias altas.

En general, la detección temprana, la escolarización adecuada, la sesiones individualizadas del tratamiento y la ayuda psicológica contribuyen a que la evolución sea positiva (aunque muy frecuentemente lenta) entre los tres años y la adolescencia. El grado de evolución es muy variable: depende de la inteligencia del niño y la gravedad de sus síntomas, de sus posibilidades de desarrollo simbólico y lingüístico, del grado de asimilación familiar, de la calidad de los servicios educativos y terapéuticos. Sin embargo, si  pueden establecerse unas pautas bastantes generales: como resultado de la intervención, suele disminuir la excitación del niño, aumentar la consistencia de su comportamiento con respecto a estímulos del medio, y disminuir las alteraciones de conducta (rabietas, estereotipas, autoagresiones). Casi todos los niños desarrollan, en mayor o menor grado, pautas de autonomía. Los más capaces, formas simbólicas y lingüísticas funcionales, algunos de los menos inteligentes, patrones de comunicación simple mediante gestos, palabras sueltas y/o pictogramas.

El desarrollo del niño autista:

El cuadro clínico no es estable y varía en función de las etapas del desarrollo.

Edad preescolar: marcada disminución de intereses y actividades que implican contacto social, grave defecto de la comunicación y el retraso cognitivo.

Edad escolar: comienzan a ser más manifiestas las conductas de autoestimulación y estererotipias, planteando problemas de difícil manejo. Pueden desarrollar algún acercamiento a las figuras parentales y del entorno social, aunque de poca calidad.

Adolescencia: un subgrupo de pacientes presenta un marcado deterioro y regresión de los logros alcanzados.

Adultos: aquellos con CI más alto y menores déficit conductuales y sociales adquieren un nivel aceptable de adaptación y autonomía personal, desarrollando una actividad laboral u ocupacional. Otros más afectados o con un grado de inteligencia menor, deben permanecer en medios protegidos o semiprotegidos (familiares o institucionales).

Trastorno de Asperger

El trastorno de Asperger es un trastorno generalizado del desarrollo caracterizado por un déficit cualitativo en la interacción social, con restricción de intereses y actividades que adquieren un carácter estereotipado semejante al del autismo, pero sin los déficits cognitivos propios de éste, ni retrasos en el desarrollo del lenguaje, sin bien éste posee características peculiares (alteración de la comunicación verbal y no verbal).

El retraso motor o torpeza motora pueden observarse en la etapa preescolar. Las alteraciones de la interacción social se manifiestan durante la vida escolar, donde también pueden aparecer los intereses peculiares. En la vida adulta, pueden experimentar falta de empatía y de la modulación de la interacción social. Aparentemente, sigue un curso continuo, y en la mayoría de los casos, se prolonga durante toda la vida.

El pronóstico se considera, en general, mejor que el autista, aunque en la adolescencia puedan presentar trastornos afectivos, trastornos de ansiedad, síntomas psicóticos o conducta antisocial, el síndrome de Asperger está vinculado a un mejor nivel intelectual e interacciones sociales más adaptativas.

Aunque la edad de aparición y detección más frecuente se sitúa en la infancia temprana, muchas de las características del trastorno se hacen notorias en fases más tardías del desarrollo, cuando las habilidades de contacto social comienzan a desempeñar un papel más central en la vida de la persona.

No existe tratamiento curativo. Se recomiendan las mimas técnicas terapéuticas que en el caso del autismo.

Criterios de diagnostico del Trastorno de Asperger:

A. Alteración cualitativa de la interacción social, manifestada al menos por dos de las siguientes características:
→ Importante alteración del uso de múltiples comportamientos no verbales como contacto ocular, expresión facial, posturas corporales y gestos reguladores de la interacción social.
→ Incapacidad para desarrollar relaciones con compañeros apropiadas al nivel de desarrollo del sujeto.
→ Ausencia de la tendencia espontánea a compartir disfrutes, intereses y objetivos con otras personas (p. ej., no mostrar, traer o enseñar a otras personas objetos de interés).
→ Ausencia de reciprocidad social o emocional.

B. Patrones de comportamiento, intereses y actividades restrictivas, repetitivas y estereotipadas, manifestados al menos por una de las siguientes características:
→ Preocupación absorbente por uno o más patrones de interés estereotipados y restrictivos que son anormales, sea por su intensidad, sea por su objetivo.
→ Adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos, no funcionales.
→ Manierismos motores estereotipados y repetitivos (p. ej., sacudir o girar manos o dedos, o movimientos complejos de todo el cuerpo).
→ Preocupación persistente por partes de objetos.

C. El trastorno causa un deterioro clínicamente significativo de la actividad social, laboral y otras áreas importantes de la actividad del individuo.

D. No hay retraso general del lenguaje clínicamente significativo (p. ej., a los 2 años de edad utiliza palabras sencillas, a los 3 años de edad utiliza frases comunicativas).

E. No hay retraso clínicamente significativo del desarrollo cognoscitivo ni del desarrollo de habilidades de autoayuda propias de la edad, comportamiento adaptativo (distinto de la interacción social) y curiosidad acerca del ambiente durante la infancia.

F. No cumple los criterios de otro trastorno generalizado del desarrollo ni de esquizofrenia.

Características principales del niño con Síndrome de Asperger:

El síndrome de Asperger se manifiesta de diferente forma en cada individuo pero todos tienen en común las dificultades para la interacción social, alteraciones de los patrones de comunicación verbal y no-verbal, intereses restringidos, inflexibilidad cognitiva y comportamental, dificultades para la abstracción de conceptos, coherencia central débil en beneficio del procesamiento de los detalles, interpretación literal del lenguaje, dificultades en las funciones ejecutivas y de planificación, la interpretación de los sentimientos y emociones ajenos y propios. Cualquier desarrollo de un interés, a diferencia del resto de la población, se disfruta exclusivamente en soledad.

●  Interacción social y afectividad:
→ Egocentrismo inusual, con muy poca preocupación por los demás y falta la conciencia del punto de vista de los otros.
→ Falta de empatía y poca sensibilidad hacia los demás.
→ No sabe demostrar cuándo le interesa una persona.
→ Relaciones sociales muy limitadas, en los niños o adolescentes torpe interacción con sus compañeros.
→ Ingenuidad.
●  Intereses restringidos y repetitivos:
→ Intereses e inquietudes muy acotados o circunscriptos que persigue obsesivamente pero en soledad, como por ejemplo, la recolección de datos o cifras obsesivamente sin ningún valor práctico o social.
→ El individuo con SA se convierte en un excéntrico cuya vida se caracteriza por una rutina rígida, sistemática y cuyo mundo se podría reducir, por ejemplo, a los horarios de los trenes o la colección de sellos.
●  Lenguaje y discurso:
→ Lenguaje formal, pomposo o pedante, con dificultades para captar un significado que no sea literal.
→ Problemas de comunicación con los demás, poca preocupación por la respuesta del otro,
→ Falta de comunicación no verbal, impasividad, evitar mirar a los ojos del interlocutor.
→ Hablar con una voz extraña, monótona o de volumen no usual.
→ Falta de conocimiento de los límites y de las normas sociales.
●  Actos ritualizados:
→ Rutinas y rituales muy poco usuales que no soportan el menor cambio pues esto genera inmediatamente una ansiedad insoportable.

 Trastorno de Rett

El trastorno de Rett o también conocido el Síndrome de Rett, es un trastorno neurológico progresivo dentro de los trastornos generalizados del desarrollo, que se presenta en mujeres y que se asemeja al trastorno autista, pero sólo tras un período de funcionamiento normal después del nacimiento. La enfermedad no es evidente en el momento del nacimiento, se manifiesta generalmente durante el segundo año de vida con la aparición gradual de múltiples déficits específicos.

El trastorno se desdobla en estadios: una breve normalidad, una pérdida de funciones, una meseta y después un serio declive motor (Hales y Yudofsky, 2000). Después de un período de seis a dieciocho meses de desarrollo normal, surgen pérdidas de capacidades sociales, de lenguaje, neurológicas, y motoras que se inician a los dos años y son bastante evidentes a los cuatro años. Puede observarse retraso grave en la adquisición del lenguaje y de la coordinación motriz, así como retraso mental grave o severo.

La pérdida de las capacidades es por lo general persistente y progresiva. Sólo se conoce en niñas, y en todos los casos antes de los 4 años. Afecta aproximadamente a 1 niña de cada 10.000 nacidas vivas.

Criterios de diagnostico del Trastorno Rett:

Las niñas con el Trastorno de Rett presentan en el primer año de vida un desarrollo prenatal y perinatal aparentemente normal, así como un desarrollo psicomotor aparentemente normal durante los primeros 5 meses después del nacimiento. La circunferencia craneal es normal en el nacimiento. Sin embargo, después del período de desarrollo normal manifiestas las características siguientes:

● Desaceleración del crecimiento craneal entre los 5 y 48 meses de edad.
● Pérdida de habilidades manuales intencionales previamente adquiridas entre los 5 y 30 meses de edad, con el subsiguiente desarrollo de movimientos manuales estereotipados (p. ej., escribir o lavarse las manos).
● Pérdida de implicación social en el inicio del trastorno (aunque con frecuencia la interacción social se desarrolla posteriormente).
● Mala coordinación de la marcha o de los movimientos del tronco.
● Desarrollo del lenguaje expresivo y receptivo gravemente afectado, con retraso psicomotor grave.

El Trastorno de Rett es progresivo. En las niñas que llegan a la edad adulta el nivel cognitivo y social es equivalente al que aparece en el primer año de vida. Frecuentemente, se encuentran limitadas en una silla de ruedas y con grandes restricciones motoras. El índice de supervivencia es muy disminuido.

Sólo parece útil el tratamiento sintomático. La fisioterapia es beneficiosa en las disfunciones musculares. Es necesario un tratamiento anticomicial con carbamacepina. La terapia conductual puede funcionar en los casos de conductas autolesivas.

Trastorno desintegrativo infantil

Es un trastorno del desarrollo en el que hay un deterioro que se produce en el curso de varios meses en la esfera intelectual, social y de la función verbal, a la edad de tres y cuatro años, con un desarrollo previo normal, instaurándose finalmente un cuadro clínico similar al observado en el trastorno autista.

El comienzo de la sintomatología suele ser insidioso, durante varios meses, pero puede aparecer también de forma muy brusca, en días o semanas en los primeros momentos, el niño puede manifestar hiperactividad o ansiedad ante la pérdida de funciones. Se incluyen pérdida de las conductas de comunicación, en las habilidades de autocuidado, con pérdida de control de esfínteres vesicales y abales, movimientos estereotipados y crisis epilépticas. Son frecuentes los síntomas afectivos, sobre todo, los de ansiedad.

La causa es desconocida, pero se ha asociado a diferentes alteraciones neurológicas como encefalitis, epilepsia, esclerosis tuberosa y varios trastornos metabólicos, en la mayoría de los casos no se objetivan alteraciones cerebrales orgánicas.

A pesar de que en algunos casos de niños con trastorno desintegrativo infantil se han descrito una recuperación de las habilidades pérdidas, en general se considera un trastorno de mal pronóstico que tiende a un retraso mental profundo.

Criterios de diagnostico del Trastorno desintegrativo infantil:

A. Desarrollo aparentemente normal durante por lo menos los primeros 2 años posteriores al nacimiento, manifestado por la presencia de comunicación verbal y no verbal, relaciones sociales, juego y comportamiento adaptativo apropiados a la edad del sujeto.

B. Pérdida clínicamente significativa de habilidades previamente adquiridas (antes de los 10 años de edad) en por lo menos dos de las siguientes áreas:
Lenguaje expresivo o receptivo.
→ Habilidades sociales o comportamiento adaptativo.
→ Control intestinal o vesical.
→ Juego.
→ Habilidades motoras.


C. Anormalidades en por lo menos dos de las siguientes áreas:
→ Alteración cualitativa de la interacción social (p. ej., alteración de comportamientos no verbales, incapacidad para desarrollar relaciones con compañeros, ausencia de reciprocidad social o emocional)
→ Alteraciones cualitativas de la comunicación (p. ej., retraso o ausencia de lenguaje hablado, incapacidad para iniciar o sostener una conversación, utilización estereotipada y repetitiva del lenguaje, ausencia de juego realista variado)
→ Patrones de comportamiento, intereses y actividades restrictivas, repetitivas y estereotipadas, en los que se incluyen estereotipias motoras y manierismos
→ El trastorno no se explica mejor por la presencia de otro trastorno generalizado del desarrollo o de esquizofrenia.

Trastorno generalizado del desarrollo no especificado

Los trastornos generalizados del desarrollo no especificado a la categoría que incluye los casos en que hay alteración grave y generalizada del desarrollo de la interacción social o de las habilidades de comunicación no verbal, o cuando hay comportamientos, intereses y actividades estereotipadas, pero no se cumplen los criterios de un trastorno generalizado del desarrollo específico, esquizofrenia o trastorno de la personalidad por evitación. Esta categoría incluye el Espectro autista o el Autismo atípico, que son los casos en los que no se cumplen los criterios diagnosticados del autismo, pero sí presenta ciertas combinaciones de los rasgos autistas.

Tienen mejor pronóstico que los trastornos autistas, pero los problemas sociales, comunicativos o de adaptación y de comportamiento pueden aumentar con los años. De todos modos, las alteraciones son menos severas que en el autismo.

Señales de Alarma. Detección Temprana de los TGD.

Existen indicadores de riesgo fácilmente reconocibles alrededor de los 18 meses del niño para detectar un Trastorno del Autismo. Es importante que estos indicadores formen parte del conocimiento del personal sanitario, educativo y de la sociedad en general. Una detección temprana de un niño con riesgo de TGD, dará paso a un diagnóstico más concreto y a una intervención adecuada en los primeros años, lo que mejora significativamente el pronóstico.

Señales de alarma en niños menores de dos años:

● Áreas de comunicación y socialización:
→ Casi nunca atiende cuando se le llama. A veces parece sordo. 
→ No señala para mostrar o compartir su interés. 
→ No ha desarrollado lenguaje oral, o lo ha perdido. 
→ Si tiene lenguaje, pero lo usa de manera peculiar, o es muy repetitivo. 
→ Se ríe o llora sin motivo aparente. 
→ No reacciona casi nunca ante nada de lo que ocurre a su alrededor. 
→ Parece no interesarse por lo demás. 
→ Apenas mira a la cara sonriendo a la vez. 
→ Generalmente no se relaciona con los otros niños, no les imita. 
→ No suele mirar donde se le señala.
● Áreas de juego y exploración del entorno:
→ Es muy sensible a ciertas texturas, sonidos, olores o sabores. 
→ Tiene movimientos extraños, repetitivos. 
→ Presenta rabietas o resistencia ante cambios ambientales. 
→ Tiene apego inusual a algunos objetos o a estímulos concretos. 
→ Usa objetos de manera peculiar (girarlos, tirarlos, alinearlos...) 
→ Apenas realiza juego social, simbólico o imaginativo ("hacer como si"...) 
→ Sus juegos suelen ser repetitivos. 

Intervención de los TGD. Las intervenciones educativas

El objetivo de las intervenciones educativas es conseguir la adquisición de factores sociales, comunicativos y cognitivos básicos. Los tratamientos conductuales y la educación especial pueden facilitar el aprendizaje del niño.

Como son niños con dificultades comunicativas y para mantener la atención, el contexto y localización para llevar a cabo las sesiones educativas son muy importantes; debe ser un lugar pequeño, estructurado y normativo, ya que las clases demasiado estimulantes les resultan dificultosas. Hay que programar sesiones educativas para el año completo, puesto que las interrupciones en periodo de vacaciones rompen la rutina de estos niños. Hay que intentar aumentar el nivel de independencia y autonomía para su vida futura.

Necesidades Educativas Especiales

● Enseñanza explicita de las funciones de humanización.
● Funciones de relación con el propio cuerpo y el mundo físico y social: lavarse el pelo, controlar el esfínter, alimentarse cuando tenga hambre y detenerse cuando esté saciado...
●  Funciones cognitivas que permitan al niño acceder al mundo de las mentes, a las funciones de humanización:
→ Comunicación.
→ Capacidad para leer rostros.
→Juego e imaginación.
→Flexibilidad y adaptación a los cambios.
●  Enseñanza estructurada y actividades personalizadas.
●  Cuidadosa evaluación individual del alumno.

Plan de actuación: ¿Cuánta atención individual requiere? ¿Cuáles de sus conductas TGD son incompatibles con el aprendizaje o perturban a otros? ¿Qué destrezas le permitirán funcionar mejor? ¿Qué métodos le permitirán adquirir mejor estas nuevas destrezas?

Objetivos educativos

● Habilidades sociales:
→ La imitación.
→ La capacidad de tener iniciativa.
→ Espontaneidad social.
→ Juego paralelo.
→ Juego interactivo.
● Comunicación verbal expresiva y receptiva:
→ Las habilidades no verbales de la comunicación.
→ Las dobles intenciones, metáforas y paralelismos.
● Un sistema de comunicación simbólico funcional
● Incremento de la participación y en la flexibilidad tanto en las tareas como en el juego.
● Habilidades cognitivas incluyendo el juego simbólico.
● Modificación de conductas problemáticas.
● Habilidades para organizarse de una manera independiente.
● Desarrollo de los puntos fuertes:
→ Capacidades visioespaciales
→ Motricidad gruesa y fina.
→ Memoria mecánica.

Adaptación del entorno a sus peculiaridades.

El entorno presenta:

● Presencia de estímulos sensoriales excesivos, sobre todo sonoros.
● Bajo nivel de estructuración espaciotemporal, del lugar físico y de las actividades.
● Uso de las instrucciones verbales en la comunicación profesor-alumno.

Paginas de interés:
TEA: Todo sobre el Espectro Autista y el Autismo
Los trastornos generales del desarrollo. Una aproximación desde la práctica. Volumen 1

Los trastornos generales del desarrollo. Una aproximación desde la práctica. Volumen 2
Guía para la atención educativa a los alumnos y alumnas con trastornos del espectro autista
Aula de Autismo: Libros, artículos y documentos